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EL VERDADERO DESARROLLO
HUMANO
Un saludo fraterno de Paz y Bien
Querida comunidad universitaria: Año
con año aprovecho el inicio de las
diversas actividades para dirigirles unas
palabras que sirvan para unificar y animar
el esfuerzo que cada uno de ustedes hace
en la Universidad Católica de El Salvador.
Todos debemos recordar que la
Universidad es parte importante de la
estructura de la Iglesia Católica, razón por
la cual trabajamos con la vista siempre
puesta en nuestra misión y visión. En la
UNICAES estamos conscientes de nuestro
papel en este momento de la historia,
y sobre todo queremos desarrollarlo de
la mejor manera, sintiéndonos guiados
siempre por la mirada de Nuestra Madre
Celestial.
Es responsabilidad de la Universidad
Católica centrar toda su actividad de
investigación, docencia y proyección
social para generar el auténtico
desarrollo humano. Pero ¿a qué se le
llama auténtico desarrollo humano? El
auténtico desarrollo no pierde de vista
que el hombre fue creado por Dios a
su imagen y semejanza; el desarrollo
no puede consistir solamente en el uso,
dominio y posesión indiscriminada de
las cosas creadas, de los productos de la
industria humana, e incluso del mismo
hombre. El auténtico desarrollo humano
está muy unido al concepto de trabajo
como medio para la realización personal
y para el ordenamiento racional de la
naturaleza a favor de la humanidad.
Es totalmente cierto decir que el trabajo
ordenado dignifica al hombre, ya que
realizando nuestra labor desarrollamos
nuestro intelecto y nuestras habilidades
físicas y mentales. Al practicar
responsablemente una actividad que
requiera nuestro esfuerzo, estamos
ayudándonos a nosotros mismos para ser
mejores, sentirnos bien y muy contentos
por lo que hemos hecho.
Con el trabajo expresamos lo que
sentimos, lo que anhelamos; podemos
manifestar nuestras ideas, desarrollamos
la creatividad y los conocimientos que
tenemos; y cada vez más nos convertimos
en seres importantes y útiles para nuestra
familia, así como para la sociedad en
que vivimos.
Por ello, en nuestra alma mater formamos
a los futuros profesionales con sólidos
valores cristianos, y con una conciencia
muy despierta para valorar el trabajo
diario. Más aún, en estos tiempos en
que el sistema económico no atraviesa por
su mejor momento, debemos reflexionar
y preguntarnos qué es lo que debemos
hacer. Porque los momentos de crisis
deben servir para que cada uno saque lo
mejor de sí y lo ponga a disposición del
bien común.
Cada uno de nosotros puede hacer la
diferencia precisamente en el lugar en
donde Dios lo ha puesto. Cada uno de
nosotros debe tener claros sus objetivos,
haciendo que las cosas sucedan,
trabajando con ética, en beneficio
propio, de la familia y de la sociedad.
Finalmente, querida comunidad
universitaria, los invito a realizar nuestro
trabajo con amor, con nuevos bríos,
con la fe puesta en Dios. Que María
Santísima, Morada de la Sabiduría, nos
ilumine en este año 2010.
Fray Romeo Tovar Astorga, O.F.M.
Rector.
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